domingo, 4 de septiembre de 2016

Destierro.


Destierro



En el año 2005, la NASA anunció el proyecto de un nuevo viaje a la Luna experimental con el objeto de iniciar  el primer grupo social que se adaptara física y mentalmente a los cambios en sus formas de vida. Un módulo herméticamente cerrado de 100 metros cuadrados sería su primera residencia.
Un día lunar equivale a 13 días terrestres y otros tantos, la noche. La temperatura varía entre los +123 y – 153 grados.
Los dos tripulantes fueron seleccionados para dar comienzo a la empresa. Serían los primeros habitantes de la nueva colonia lunar. Más tarde y en lapsos de 26 días, llegarían los diferentes bloques para el armado de la nueva ciudad de Los Ángeles.
En 10 años la colonia ya estaría preparada para permitir la reproducción controlada de sus habitantes y recibir a los primeros ciudadanos nativos lunares.
El “Lunick 10” está listo para su despegue.
Año 2018. Proyecto Ciudad Lunadizadora 2005.
Día lunar: 12. Resta 1 día terrestre para el inicio de la noche.
Temperatura exterior, 100 grados. Interior, 20 grados.
Oxígeno: 55 %
Alimentos: 45 %
Agua: 37 %
- Hay que registrar los signos vitales. Fecha: 05 de septiembre de 2018. Hora terrestre: 2100. Presión: 80/120, pulsaciones 73. Dentro de los parámetros normales. ¿Los tuyos?
- También. En perfecto estado físico.
- ¿Cuánto tiempo falta para que llegue el primer módulo?
- Un día más iluminado y los trece de la noche.
- Necesitamos fraccionar adecuadamente los suministros. El agua es escasa, la deshidratación haría insuperable el tiempo de espera.
- Los líquidos de los alimentos mantendrán equilibrados el sodio y el potasio necesarios para el equilibrio químico.
- En cuanto al oxígeno, creo que si nos mantenemos a un buen ritmo, tendremos el necesario. Tranquilo. Es seguro que alcanzará. Estaba todo bien calculado. ¿Por qué fallaría?
- Se apagan las luces. Ya es hora de dormir. A cumplir con nuestras 8 horas de sueño.
Día lunar: 13. Restan 13 días terrestres de la noche.
Temperatura exterior, 120 grados. Interior, 21 grados.
Oxígeno: 53 %
Alimentos: 43 %
Agua: 36 %
- ¡Arriba!. Último día de luz en la Luna. Nos espera la larga noche y a recibir los nuevos módulos con sus habitantes. ¡Al fin seremos más!
Una señal sonora informa la llegada de un mensaje desde la NASA.
- “Informe urgente: Proyecto Ciudad Lunadizadora 2005, cancelado”.
Un silencio lunar llenó todo el espacio.
- Debemos solicitar información complementaria ya mismo.
- Nadie contesta. Seguramente deben estar reunidos pensando alternativas para nuestro regreso. Todo debe estar previsto.
- Una posibilidad segura es el rápido envío de una nave que nos regrese a la Tierra. La Asociación debe estar presionando ante esta noticia.
- O no, depende de cuál sea la situación. Ellos evaluarán los costos, las pérdidas y los beneficios.
- Enviemos otro informe con el tiempo máximo que sobreviviríamos en estas condiciones. Esperemos alguna definición.
Noche lunar: 7. Restan 6 días de noche.
Temperatura exterior, -140 grados. Interior, 22 grados.
Oxígeno: 21 %
Alimentos: 22 %
Agua: 18 %
- La emisión del mensaje fue correcta. La recepción no fue confirmada. No tenemos ninguna señal.
- No encontré más formas de ahorrar energía y oxígeno. Y aunque así fuera, nos quedaríamos sin alimentos.
- Hay que analizar la posibilidad de que no regresemos. Debemos asegurarnos de que los registros de estos años se mantengan intactos. Hay que guardarlos en las cajas blindadas y sellarlas.
- Fueron 13 años en la Luna, pero mi hogar sigue siendo la Tierra. Me quedan muchas cosas por hacer, si regreso....
- Repitamos el mensaje. Alguien tiene que oírnos.
Noche lunar: 12. Restan 1 noche.
Temperatura exterior, -147 grados. Interior: 20 grados.
Oxígeno: 12 %
Alimentos: 8 %
Agua: 9  %
Una señal sonora informa la llegada de un mensaje desde la NASA.
- “Mensaje urgente: La Tierra se encuentra en crisis. Los mercados económicos cerraron. Los saqueos son generalizados. Sin combustibles ni servicios básicos. Guerras civiles devastan la población. Pocos quedamos a salvo por ahora. El presidente ha desaparecido. No queda nada por qué volver.”

Carmen B Cerminara
En “A través de las estrellas” , Tomo I, Ediciones Carpa de sueños, España.

De soledades.


De soledades



     Los conventillos son el lugar casi obligado para los inmigrantes. Grandes patios centrales se rodean de habitaciones con variados inquilinos: españoles, italianos, judíos, árabes. Los techos de chapa musicalizan el lugar los días de lluvia. Las paredes de llamativos colores dan al barrio un aspecto festivo.
     Al caer el sol, el claroscuro de las noches por las callecitas de La Boca mezclado con el rocío, parece presentar una larga velada para todos.
     En uno de ellos, en la pieza del fondo, yace él.
     Las luces de las velas alumbran pálidamente a los concurrentes. Techos altos. Muebles oscuros. Un ambiente con aroma a húmedo recibe a los conocidos. Se mezcla en el aire el olor a flores con los perfumes de la gente.
     Todas las miradas centradas en el cuerpo ya sin vida de Don Justo Sierras Cortado         terminando su vida tan solo como nació y vivió.
     A mi derecha está ella mirándolo fijamente, con un gesto reflexivo que esconde su habitual sonrisa.
     Piensa en su familia, la calle, el pecado, los vecinos, la confesión, el perdón, el pecado, la soledad, sus zapatos, su ropa, su vida, el cura, el pecado, las palabras, las charlas, los gritos, el patio, su soledad, su vida, él, su pena, las miradas, su trabajo, la felicidad, la paz, la muerte, la luz, más pecado.
     A la derecha del muerto está Carlos. Cautivante como siempre. Una presencia milonguera pero sin brillo en la mirada que se dirige a Don Justo. Mueve sutilmente su cabeza de un lado al otro pensando en el aroma, las pilchas, las minas, la vida, el escabio, las luces, las calles, la soledad, la milonga, un tango, el café, la gomina, la muerte, los amigos, su madre, la noche, su vida, el funyi, el bar, ella, el billar, la noche.
     Ambos cruzaron sus miradas al despedirse de los presentes. Hasta Don Justo lo sintió.
Luego salieron como dos extraños.

     Yo acostumbro barrer la vereda por las tardes y a veces me doy maña leyendo las manos de los vecinos. “Vieja bruja”, me dicen. Me aprovecho para decir lo que algunos quieren escuchar y callar lo que no quieren oír.
     ─Esa es la línea del amor ─le dije a él─. Acá veo muchos enganches pibe, pero al final se ve profunda. Alguna mina que te tiene marcado.
Él, atento a mis palabras, preguntó:
     ─¿Y la de la vida Doña? ¿Qué me dice?
     ─Mejor dedicate al amor que es más placentero. ─Guiñé un ojo y me fui pensando: Además tenés que apurarte, es corta pibe, te queda poco.
     La mano de ella estaba fría. Pero tímidamente la acercó.
     ─Esa es la línea del amor ─le dije─. Acá veo demasiados placeres piba, pero al final se ve profunda. Algún pebete que te enamoró. ─Me rajé, ya era tarde.
(Estoy empezando a sospechar algo. Con las líneas de la vida no me va nada bien. A ésta también se la veo corta.)
     Todas las tardes los veía salir, ella por Magallanes hacia la plaza y él para Garibaldi. Nunca les dije que llegar a mi edad juntando soledad no era bueno. No hacía falta.
     Los imaginaba encontrándose en una esquina. Abrazados, frotando sus cuerpos mientras se besan. Sus manos llegando a lugares oscuros. Ahora apoyados en la pared, mientras oscurecía lo suficiente como para recorrer en silencio la galería y atravesar el patio para entrar a la habitación sin que nadie los viera, desnudarse con la simpleza de lo natural  y amarse como si fuera la última vez. Y luego de dos o tres horas, en silencio, como si nada hubiera pasado, regresar a la apariencia.

     Al caer el sol, el claroscuro de las noches por las callecitas de La Boca mezclado con el rocío, parecía presentar otra  larga velada para todos.
     Él, salió como siempre tarareando un tango. Ella, con pasos ligeros dejando su aroma perfumado.
Nunca volvieron.
Carmen B Cerminara
En "Voces del Gla", 2016
Ed. Dunken